Nacho algo cansando pero no puede ocultar que se le cae la baba¡¡¡
En unos días habrá fotos, vídeos, sus primeros pucheros, sus primeros todos en este blog¡¡¡¡¡ Un besazo
somos unos privilegiados!

Todos necesitamos un microondas, todos queremos tener uno. No me negaréis que cuando llegáis a un sitio nuevo, os despertáis y comprobáis que la casa tiene un fuego de esos de bombona, pero no tiene microondas, no os dais a la leche fría, con lo mal que sabe, con lo mal que sienta. Por que nada puede compararse con el calor del microondas. El confort que produce cuando uno está fuera de casa.
Sin embargo siempre, en algún momento, te toca enfrentarte a un microondas nuevo, y vuelta a empezar. A mover partículas, a agitarlas de un lado a otro, para finalmente llegar al punto de equilibrio, consiguiendo el calor, la potencia y el tiempo adecuado.
Así es el microondas.
Ese gran desconocido.
¿compramos otro microondas?

A la naranja hay que quitarla la piel para comérsela, por que es dura y agria. Y menudo rollo ponerse a pelarla. Nunca sale de una pieza, además te deja todos los dedos manchados de amarillo y cuesta mucho quitarlo. Y eso sin contar que debajo algunas tienen una gruesa capa blanca, a la que también tienes que dedicar tiempo. ¿Y no sería mejor extraer algo de zumo tomárselo y listo? Total, a quién le gusta la pulpa. La pulpa es lo que más cuesta comerse, hay que masticarla poco a poco.
¿Y lo que te pringa cuando te pones a comértela? Si te pasas al pelarla va soltando jugo poco a poco. Cuando la tienes pelada del todo no sabes por donde meter los dedos para que te salgan los gajos, siempre terminas rompiendo alguno, y el juguito de nuevo chorreándote por la mano.
Pero es que una vez que has pasado el esfuerzo de pelarla, cómo no te la vas a comer, si por dentro es dulce y jugosa.
Así es la naranja.
Esa gran desconocida.
¿Te tomas una?
Cogemos una buena película extranjera desconocida “Infernal Affairs” (Hong Kong, 2002).
Cambiamos: chino joven bueno por Leonardo di Caprio; Chino viejo bueno por Martin Sheen; Chino malo joven por Matt Damon; Chino malo viejo por Jack Nicholson;
Para que no cante demasiado metemos a Mark Walhberg con un personaje nuevo para joder el final de la película.
Estiramos el metraje de hora y media, a dos horas y media, metiendo más historia intrascendente y algún lío amoroso, que ahora se lleva mucho.
Agitamos la coctelera y TACHAAAAN!!! Ya tenemos “INFILTRADOS” (2006). Mejor película (copiada), mejor director (plagiador), mejor guión adaptado (adaptado no, perdón. En esencia COPIADO, con pelos y señales), mejor montaje (bueeeeno, aceptamos barco…)
Perdone señor Scorsese, haga el favor de coger los Oscars y se los da a los chinos.
Es una copia, secuencia a secuencia, sin cambiar prácticamente nada. Sabía exactamente qué iba a pasar antes de verlo! El que no se lo crea, que se baje la película (“juego sucio”, en español) o me la pida, que la vea entera y luego me cuente.



Para el que no lo sepa, o no quiera buscarlo en internet, estamos hablando de la terraza-local de copas que está en el parking del kinepolis, en la ciudad de la imagen (Pozuelo de Alarcón, Madrid).
Vamos a ver, el sitio está bien. Está muy bien puesto, muy chic, la música es ininterrumpidamente techno, house o yoquese (todo me parece lo mismo), y las copas a 8€ (que visto lo visto por Madrid, tampoco es nada del otro mundo). El punto de distinción se lo da sin duda alguna la clientela. Después de pasarme más de 3 horas allí viendo el percal, llegué a la conclusión de que:
A: Hay que montar una clínica de cirugía estética en Pozuelo o alrededores. Si está especializada en implantes de pecho, mejor que mejor.
B: Hay que montar un gimnasio en Pozuelo o alrededores. Qué sea caro, y si es posible, que tenga peluquería.
Yo, sinceramente, no he visto nada igual en mi vida. Todo comienza con la espera en una cola de unos 150 metros, que se forma no porque el local esté lleno, si no porque en la entrada hay 3 gorilas (y ese término me parece un insulto a ese tipo de primates) que hacen que trabajan, que controlan, que manejan el cotarro. Y digo que "hacen", porque el dibujar la O con un canuto les queda más lejos que a mí resolver la conjetura de Poincaré. También hay una estúpida (90-60-90, eso sí) en la puerta, con una especie de block, que te pregunta si conoces a alguien (literalmente), a lo cual mi primo le contestó: "sí, a tos estos que van delante"... Enfin, pagas 15€ (con copa) y entras. La diferencia entre estar en la cola y estar dentro es que ves el panel de metacrilato desde lados diferentes.
Estamos dentro. La primera idea que te viene a la cabeza es que si Lucio estuviera allí pasarían dos cosas y en este orden: Hemorragia nasal y expulsión del local 5 minutos después por conducta indecorosa. En la cola te haces una idea, pero una vez dentro aquello parece un puto desfile bisex de la pasarela Cibeles. Y yo que parezco de Al Qaeda. Avísenme, coño, y me traigo el botox. Pero bueno, después de un rato, y con la observación oportuna, uno se percata de otro dato muy importante: el CI medio de la gente del local no supera el perímetro medio de los biceps/tetas de los mismos. Es normal. No se puede tener todo en esta vida.
El tema ya varió poco. Más anonadizantes niñas cuyo regalo al acabar el COU fue medio kilo de silicona. Más horas (por no decir meses enteros) de gimnasio mirases donde mirases. Camareras que en vez de pedirles copas te entran ganas de pedirles ser su esclavo. Gogós metidas en jaulas a las que es mejor no mirar si querías conservar la cordura…
En resumen, un sitio muy recomendable para ir 1 vez. Merece la pena verlo. Eso sí, si después lo sobrevuela el Enola Gay y le deja un regalito, mucho mejor.
“Excursión- caminata por el campo” Era un concepto que aun faltaba en mi lista de actividades. A la primera que se hizo no pude ir, un virus me vino a visitar. Esta tenía su plan light, te quedas en la laguna y te das la vuelta… así la vendieron.
Centralizamos, por supuesto, que sería de nosotros si no centralizáramos. Todos a las 9 en Somontes. Bueno, todos, todos… creo que todos intentamos estar a las 9 en Somontes, unos lo consiguieron, otros calcularon mal y alguno… alguno ni siquiera centralizó.
Cuando llegamos a Cotos y salimos del coche nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado con la vestimenta incorrecta. Hacía un viento que pelaba, pero aun era temprano, seguro que esto se abre y al final vamos de maravilla con las camisetas y los pantalones cortos.
Y da comienzo el paseo. Lo primero que fuimos a ver fue la laguna de peñalara. Hasta ahora el camino es sencillo, sin ningún problema. Vamos y volvemos de la laguna, y seguimos, hasta la próxima laguna. Esta parece que se resiste. “Tras ese repecho está la laguna… creo”, esta frase la oímos unas cuantas veces.
Mientras pasábamos repechos, a nuestra izquierda veía una montañaca horrible. Con dudas sobre hasta donde llegaría, preguntaba si teníamos que ir por ahí arriba. Es que era como muy arriba y como muy en pico todo. “Sí, pero hombre que es ancho, que no es lo que parece… creo”. Preferí no seguir preguntando, aunque la vista se me fuera de ven cuando hacía la “tenebrosa montaña”.
Por fin llegamos a la laguna de los pájaros. Y como en el anuncio ese, yo tenía un bujerito circular en medio del estómago, así que introduje algo de comida. Tanto andar, tanto andar y tanta desazón provoca hambrecilla.
Llegó el momento de la decisión. Por un lado la montaña, por el otro una bajada deshaciendo el camino, que puede parecer una tontería, pero oye, una tiene sus límites. Así que una vez allí… a subir.
Tuve la genial idea de atrochar, a la cual no se le hizo caso, no tenía ningún tipo de credibilidad. Peeeeeeero, terminaron por darse cuenta que mi idea era la mejor. Así que atrochando atrochando empezamos a subir. Sin mirar atrás, claro está, con la mirada puesta en el suelo.
Aquí empezaron los momentos de “ains”, los cuales tuvieron su cima al llegar al paso de los claveles. Pero la verdad es que creo que lo pasaron peor mis serpas J y Alex que yo misma. Para que mentir, me lo pasé bien, mi problema es la inestabilidad y con 4 manos sujetándome ese problema desaparece. :D
Pasada la cresta llegamos al punto más alto de la Comunidad de Madrid. Ahí va la foto:
Después, a comer en lo más alto. Y seguidamente a bajar corriendo por que hacía un frío horrible. Y menudas pintas adoptaron algunos. Lo mejor para el frío ponerse la gorra, por supuesto. También viene muy bien meter los brazos dentro de la camiseta, incluso coger el pantalón del de al lado y ponérselo a modo de… ¿jersey?
La bajada fue tranquila, un camino de tierra sin mucha complicación y tres locos que iban atrochando de vez en cuando. Daba miedo ver a alguno bajar…
Y para termina, después de coronar, lo mejor un baño en la piscina de Somontes.
Agradecimientos: Quiero hacer una mención especial (:P) a mis dos apoyos en el “reto”. Gracias a Alex por su apoyo técnico y a J por su apoyo técnico y moral durante el ascenso. (no me negaréis que lo pasasteis bien eh?!)